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10.05.2026
Claudia Martínez Ignacio Cd. Satélite Tiempo destrozado es una obra literaria de la escritora mexicana Amparo Dávila, fue publicada en la Ciudad de México en 1959, dicha edición fue dirigida por la editorial Fondo de Cultura Económica. Este libro con 126 páginas se compone de 12 cuentos que demuestran el estilo y sello de la narrativa de esta gran escritora. La obra cuenta con dos ediciones posteriores: 1978 y 1985; además de varias reimpresiones entre 2003 y 2012. El recorrido comienza con Fragmentos de un diario que trata sobre un hombre solitario sumergido en su sufrimiento y dolor emocional que lo llevan a fantasear con sucesos inesperados. Le sigue su cuento más célebre: El huésped. Esta obra narra la vida cotidiana de una familia interrumpida por una visita que quiebra la tranquilidad del hogar. Un boleto para cualquier parte es el tercer cuento de este libro, que habla sobre la vida de un hombre con importantes decisiones por tomar, entre su vida personal, familiar y laboral, conduciéndolo a la paranoia lo que lo encamina al escape de su realidad. El misterio continúa con La quinta de las celosías, donde Gabriel Valle, un joven enamorado se sumerge en un misterioso encuentro con su amada al visitarla en su casa. En dicha visita ocurre algo que Gabriel nunca se imaginó. La tensión aumenta con La Celda, María Camino es la protagonista de este relato, ella se dispone a tomar el desayuno junto a sus padres y hermanos, como cualquier mañana en la cocina de su hogar. Sin embargo, el recuerdo latente de un sueño perturbador que tuvo una noche anterior no la deja en paz. Es a partir de este momento que la familia se ve envuelta en una agobiante historia. En sexta posición está Final de una lucha, que relata la vida de un hombre que se encontraba comprando el periódico, cuando de pronto ve del otro lado de la calle a una pareja tomados del brazo. Él se detiene dudando pues aquella mujer se parece a una que tiene anclada en su memoria. Este cuento nos sumerge en la agonía, en la obsesión y en las heridas emocionales difíciles de sanar. Alta cocina el cuento más breve de este libro, revela una elegante preparación culinaria, sin embargo, muestra una insospechada crueldad en la forma de cocinar; nadie imagina los ingredientes que se utilizan en esta cocina. En octava posición, Muerte en el bosque, en esta historia la rutina y la monotonía del protagonista le va creando una calma abrumadora. Pero un día, un pensamiento rompe esa inercia que lo altera hasta llevarlo paso a paso a un terrible desenlace. ¿Qué pasa cuando tu mente se convierte en tu propio enemigo? Así comienza La señorita Julia, un quiebre emocional conduce a Julia a una decadencia física y mental que la atormenta, alejándose más de su cordura y acercándose a la locura. En décimo lugar está Tiempo destrozado, este cuento nos lleva paso a paso a la experiencia de un sueño, iniciando con una hermosa y delicada prosa hasta adentrarnos a los más profundo del inconsciente. Casi al cierre de esta gran obra encontramos El Espejo; una vida cotidiana, aparentemente tranquila, acompaña la relación entre madre e hijo, el relato comienza con la mamá de la protagonista recluida en un sanatorio, donde ella experimenta un suceso inquietante e inexplicable. Finalmente concluimos con el cuento Moises y Gaspar; la pérdida de un entrañable amigo, acompaña al protagonista a hacerse cargo de dos extraños seres que quedan a su cuidado. ¿Será esta responsabilidad un regalo o un tormento? Amparo Dávila logra en Tiempo destrozado sumergirnos en diferentes atmósferas: inquietantes, inexplicables, sombrías y atemorizantes. ¿Te atreves a cruzar estos portales hacia lo ambiguo?
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05.05.2026
Lluvia López Pachuca de Soto Hay algo inquietante en pensar que muchas de las cosas que nos gustan —la música que escuchamos, la ropa que usamos, incluso la forma en que imaginamos nuestra vida— tal vez no nacieron del todo en nosotros. Nos gusta creer que elegimos libremente, que nuestras decisiones son una extensión auténtica de lo que somos. Pero, ¿qué tanto de eso es verdad? Vivimos rodeados de estímulos que no solo muestran opciones, sino que las ordenan, las repiten y las vuelven inevitables. Las redes sociales, por ejemplo, no son un escaparate neutral: son un filtro. A través de algoritmos vemos una y otra vez los mismos estilos, las mismas opiniones, los mismos modelos de vida. Con el tiempo, lo repetido deja de parecer coincidencia y empieza a sentirse como preferencia. No es que alguien nos obligue a elegir algo en particular. El proceso es mucho más sutil. Funciona porque no lo percibimos como imposición, sino como afinidad. Creemos que algo “nos gusta” cuando en realidad hemos sido expuestos a ello lo suficiente como para familiarizarnos, y la familiaridad, casi siempre, se confunde con gusto. A esto se suma la validación social. En un entorno donde todo puede ser medido —likes, vistas, compartidos— aprendemos rápidamente qué es aprobado y qué no. Lo que recibe atención se convierte en referente, y lo que se convierte en referente termina moldeando aspiraciones. No solo consumimos contenido: consumimos formas de vivir. Lo más complejo de esto es que no elimina nuestra capacidad de decidir, pero sí la condiciona. Elegimos, sí, pero dentro de un marco que rara vez cuestionamos. Y mientras más natural se siente una elección, menos nos detenemos a preguntarnos de dónde viene. Tal vez el problema no es seguir tendencias. Después de todo, siempre hemos sido influenciados por nuestro entorno. Lo realmente inquietante es no darnos cuenta de ello. Porque cuando dejamos de cuestionar el origen de lo que queremos, corremos el riesgo de construir una vida que se siente propia, pero que en el fondo fue diseñada por otros. Quizá no se trata de dejar de elegir, sino de empezar a mirar con más atención nuestras elecciones. Preguntarnos por qué algo nos gusta, por qué algo nos atrae, por qué algo nos parece deseable. Tal vez ahí, en esa incomodidad, es donde empieza una forma más honesta de libertad. 5/5/2026 0 Comments un mensaje para ti, lector05.05.2026 Tlalpan, Cd. Mx. I. Aún no se me han agotado las ideas, sin embargo, me estoy tomando un tiempo. Hace muchas semanas que el silencio invadió la hoja en blanco. Las palabras no se dieron más, parece que quedaron extintas e invisibles en la superficie de alguna hoja que nunca existió. ¿Qué se puede hacer ante una época de sequía creativa? Las ideas siguen allí, las palabras están vivas pero no se manifiestan. ¿Acaso estoy nombrando una crisis? Un desbalance, un si y un no, un arrebato, un volver, un irse. II. Después de un largo descanso, ahora imagino al texto como un nido (ese tejido hecho artesanalmente es precioso). El nido es reconfortante, calientito y da protección, así son los textos, nos protegen y salvan sin nosotros saberlo. Todas las obras escritas son un ejemplo de que la escritura salvó a alguien de algo. No se sabe de qué, no se sabe si salvó al escritor o al lector, pero los textos son el testimonio de ese acto que, muy probablemente, está sosteniendo y preservando la vida, pues los textos hacen que nuestras historias pervivan en el tiempo. III. El acto de escribir es revolucionario, se ha dicho ya y no queda duda, siempre lo ha sido: ha guardado secretos, revela verdades; construye ficción pero muestra la realidad, y lo más importante: habla de quienes somos. ¿No en los textos, la literatura, la poesía que leemos está la vida en sí? Trata sobre nosotros, los personajes somos nosotros y lo ignoramos. Quizá sea tiempo de parar y mirar a los textos con más detalle, no basta con leerlos, hay que vivirlos. IV. Cuando escribimos empleamos nuestro máximo potencial para crear con el lenguaje, somos creadores ¿no es eso ya un acto trascendental? y cuando leemos absorbemos esos mensajes casi sagrados que nos alimentan letra a letra. Parece que los textos tienen cualidades casi curativas, pero es real, nos sanan, nos salvan, nos protegen, nos advierten a través del gran poder que tienen las palabras. atentamente Ros <3
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A veces escritora, a veces poeta, a veces artistaSoy Rosmalia Alatriste y escribo cuanta cosa se me ocurre. A veces cuentos, a veces poemas, a veces relatos o reflexiones... en fin, escribo. Archivo
May 2026
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