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9/24/2024 2 Comments tú, pequeña criatura
22.09.2024 22 Septiembre 2024 Eres un incendio tu boca creó el mundo estremecedor y vacío lo llenaste con tus largos y lacios cabellos color dorado tus cabellos que bajan hasta la tierra y se entrelazan con las entrañas de la muerte. Tiernamente me llama la muerte. Me mordió la araña de la muerte es pequeña y hermosa con patas finas y puntiagudas su corazón es de terciopelo como tus cejas que trazan el eje de la tierra negra. Locamente me llama la muerte. Pisé un caracol en el jardín de mi cuerpo y tú, pequeña criatura estabas allí observándome con tus ojos gigantes desorbitados y aromáticos dabas miedo, pero olías a té oriental… me juzgaste como asesina de caracoles. He matado a veintisiete caracoles en treinta años. ¿Me estás perdonando la vida, Araña de la muerte? me diste tres años más de respiros con oxígeno contaminado. Juez, criatura, te amo me diste el don de la creación a pesar del prejuicio, te amo por ponerme en el mundo estremecedor y vacío. Me sostengo de tu cabello mis tejidos están articulados con tus cabellos Si me quieres matar corta tu cabello con tijeras de lava. Ardientemente me llama la muerte. Me mostró tu kilométrica piel con veneno para poetas toqué el órgano extendido y quedé sin latido tres segundos, seis segundos, siete segundos, diez segundos. Juez, criatura el púrpura polvo de tus labios de tu lengua, de tus dientes me salvó de la muerte. Juez, criatura, incendio Por qué me salvaste Por qué me salvaste Por qué me salvaste de mi terrible destino. Ahora estoy hecha de humo, polvo, neblina me esfumo, ya no puede tocarme nadie ni tú, araña de la muerte ni tú, criatura pero tócame, no te vayas. Tú y la muerte son gemelas vinieron en la misma placenta y se separaron cuando atravesaron la vagina húmeda de la mujer suprema: Eva, mi madre, mi abuela, yo. Eva. Amorosamente me busca la muerte. Me dio la endometriosis para vivir castigada y sola y sola y sola. Tú, criatura quitame este mal te quiero quiero vivir quiero abrazarte quiero tocar tu largo y lacio cabello dorado como tu piel dorada y tersa pero te falta algo, las alas te doy las mías que son de polvo de oro traído de Zacatecas te las doy y te las pego con saliva de algún ángel caído pero quítame este mal. Tú, criatura. Amo tu pequeño cuerpo dorado encontré tus vísceras en un río, en un bosque, en el cielo, en el universo tus huesos tus articulaciones tus ligamentos tus músculos tus tendones los encontré, tu médula tus nervios tus vasos sanguíneos tus vasos linfáticos los encontré, estabas fragmentada por el deseo, por la vida, por el tiempo estabas falta de líquido vital, estabas casi muerta entonces, la sangre te la di yo de mi cuerpo endométrico para que vivieras y me abrazaras para siempre. Quién te da la vida, quién la muerte, quién me dice que vivo y que no he muerto, ¿Es un sueño? ¿Es el sueño de la muerte? Dime si es un sueño innominable y silencioso. Amo tu cuerpo onírico que se mueve como flotando en el universo en el universo de mi cuerpo de mi sueño de mi ficción. Tus brazos son de mercurio tus manos sostienen todo el temor y la tristeza del mundo pero la conviertes en melodías para dormir a los ángeles. Duérmeme en tus brazos abismales pero no me mates duérmeme en tus brazos metálicos pero no me mates no me mates no me mates Cúrame, cuídame, súbeme en tus pies y dame de tu fuego. Rosmalia Alatriste
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Todo pasaba tal cual como si la historia la hubiera escrito yo. La espía dio con el productor musical. Lo que pensaba que podía ocurrir se cumplía. ¿Quién era la predecible? ella, yo o la historia. Este querido amigo no dijo nada de nosotras y advirtió a los vecinos de que una mujer rondaba su casa. Claramente la espía no hizo nada y se fue. Aunque vimos en las cámaras de seguridad del estudio que daban hacia la calle que la espía se quedó varios días vigilando. Lo más irrisorio fue que la espía y el Cerdo escucharon el EP completo en búsqueda de pistas. Este fue el último movimiento desesperado del Cerdo: buscaron a la banda para preguntar por mí. Ellos no dijeron nada y negaron conocerme diciendo que las canciones son escritas por varios autores, pero que nunca tienen contacto directo con ellos. Falso, claramente. Pero estos jóvenes artistas nos salvaron. Aquel EP se llamó Desamor de la banda Ruco baby. Ha sido el disco más hermoso que jamás escuché. En la escala de discos hechos en español y en un país como este, se lleva el primer lugar. Como iba esa canción: “Siento que me mueroooo, siento que me mueroooo, por la grieta que llevo en el alllllmaa yyyy taaaal vez sea mi deeestinoooo…” En otra canción se habla del estado fronterizo más famoso de todos los tiempos, ah, pues la espía fue para allá a buscarme-buscarnos. Imagínese a la espía buscando a dos lesbiana y al Bebé allá en Tea Juana. Probablemente fue divertido, probablemente se arregló los dientes o comió burritas con machaca, qué sé yo. Pero de nosotras no supo nada por un buen tiempo. Era un patrón: nos encontraba, desaparecíamos, nos encontraba, desaparecíamos, nos encontraba, desaparecíamos y así en bucle durante once años. *** -¿Del 2031 al 2037 qué pasó? -Lo mismo, lo mismo pero con otras personas y en otros lugares. La espía encontró a mis parientes cercanos y lejanos. El único recurso que tuve fue advertir a todos. Contarles que una puta loca me estaba persiguiendo, que probablemente sus casas, sus trabajos, sus redes sociales estaban vigiladas, que probablemente cada uno de ellos tenían un espía acechándolos, un espía virtual o en resumidas cuentas una IA le hacía a la espía. Como una Siri o una Alexa que está escuchando todo todo el tiempo. Creo que la vida de todos fue un infierno. Pero al mismo tiempo era como si todos vigilasen a la espía. Estaban esperando encontrársela en algún lugar [la espía se convirtió en una mujer famosilla, dirían por allí], estaban esperando recibir alguna llamada o mensaje raro o incluso amenazador. Eso no pasó, no intentó hablar ni con mi familia ni amigos ni conocidos. Era como si se quedara en silencio nada más. La espía solo miraba. Veía, miraba y observaba. Se quedaba quieta. Ni el viento la movía, como petrificada por el tiempo. Solo quería encontrarme a mí. Pero para qué. ¿Matarme? ¿Llevarme con el Cerdo? ¿Quitarme al Bebé enredadera? Nunca supe el porqué de las cosas. Que cómo supe que la espía ya no trabajaba para el Cerdo… El Cerdo se murió. Bueno, se declaró muerto. Ya sabrá el tipo de artimañas que tiene esa gente. -Pero eso no prueba nada. Quizá la misión del espía era “hasta encontrarla” sin importar nada. Vivo o muerto el jefe, ella cumpliría. -Probablemente. Pero no fue así. “Hasta encontrarlas” debería ser, lastimosamente, el lema de este país podrido. -Y cómo está tan segura. -El Cerdo tenía límites. Y su límite fue enterarse que el Bebé no era suyo. Se enteró que yo nunca estuve embarazada y el que Bebé fue dado a luz por Maricarmen. Por eso él desistió. La espía nunca supo esto porque fue despedida inmediatamente. El Cerdo le dijo que yo había muerto, claro, en sentido figurado. Es decir, que había muerto el caso. -Pero, el Cerdo pudo haber pedido una prueba de paternidad desde el día que se enteró que el Bebé existía. La vía legal, era una opción o ¿no? -Para él, no. Nadie debía enterarse del Bebé. En su familia no son aceptadas personas como yo, ni los hijos de personas como yo, ni personas como el Bebé. -¿Como usted? ¿como el Bebé? -Me hubieran matado al Bebé. O a mí. O a los dos. Él simplemente actuó como su familia lo hubiera hecho. Le mintió a todos. Violentó, acechó, desistió y fin. *** -Y entonces, ¿qué pasó con la espía? -La cerda resultó ella. Me sigue buscando hasta la fecha. En unas semanas se cumplen doce años. -¿Y por fin descifró los motivos de la espía? -Hay cosas que no se pueden entender con la razón: “La razón humana se hace preguntas que por su propia naturaleza no puede responder, pero que no puede dejarse de plantear.” -Final de la Entrevista #1894-m-r-a-v. Expediente 3010-j-k-p-k-t–r-m-i. Con fecha de 4 de marzo de 2038- *** -Intervjuo #23230-a-m-a-v. Dosiero 3010-j-k-p-k-t-r-m-i. 6/05/2047- -Kaj kiu do vi estas en ĉi tiu rakonto? FINO (?) Rosmalia Alatriste
18 Septiembre 2024 “El movimiento del cuerpo crea la música, y la música, el movimiento del cuerpo”. Mientras iba subiendo las escaleras del metro Zapata de la línea 12 sonaba la música de Uno de esos abrazos: “quiero volver a sentir tus manos cuidándome, quiero volver a sentir que no hay aire entre nuestros rostros”; la piel se me puso, como decimos en México, chinita. Fue como un despertar. No es la primera vez que los veo en vivo; en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM los conocí; en Ruido en la Viga II los vi por segunda vez; y hoy los vuelvo a encontrar en el extraño metro, como lo nombró Diego Alejandro, vocalista de la banda. Saben qué significa tocar en el metro de la grandiosa Ciudad de México, representa pertenecer al retrato cotidiano de la alocada y ajetreada urbe. Pienso en las experiencias estéticas de los viajeros del metro que iban pasando como todos los días por la estación Zapata y, de repente, cuatro jóvenes con todo un armamento de instrumentos, bocinas y cables atravesaron la atmósfera subterránea citadina. ¿Despedidos rompió con la rutina? ¿Interrumpieron el tiempo lineal? ¿Afectaron el estado de ánimo de los viajeros? Es que tararearlos y seguirlos al ritmo de la música era cosa fácil, se plantaron con una actitud contagiosa. Tanto fue así que jóvenes, señor@s, adultos mayores e infancias acompañados por sus padres se quedaban a mirar y escuchar mientras que, de manera inconsciente, sus cuerpos se balanceaban en el piso frío y gris del metro. Para mí hoy hubo algo que, particularmente, llamó mi atención, fue el movimiento de los cuerpos de Diego Alejandro, Diego, Juan y Andrik David. Una banda tiene más o menos algunos elementos esenciales que la hacen ser, sin embargo, ellos poseen un elemento que se añade a su particular estilo de existir. Genuinamente creo que Despedidos son unos artistas del movimiento del cuerpo. A qué me refiero con esto, no es el baile, es el movimiento y gestos únicos y orgánicos que provienen del arte de tocar sus melodías con las guitarras, el bajo y la batería; verlos es como presenciar una obra de arte en movimiento musicalizada. Pequeños brincos, brinco con un pie, deslizamiento en el piso; giros del cuerpo, dejar el cuerpo caer, llevar el cuerpo hacia atrás y hacia adelante; mirar al cielo, elevación de brazos, aplausos en el aire; tocar con estilo y apasionadamente; agitamiento de cabeza, finta de coleta, ondulamiento y peinado de cabello, asentir con la cabeza; gestos de seriedad, rudeza y fuerza, y toda una tipología ultraespecializada de movimientos corporales se podría crear con solo observar a los jóvenes talentos. Creo fehacientemente que un artista utiliza todo su cuerpo para crear y expresar. Los artistas no son pura idea e intelecto, no son pura disciplina y método; usan su cuerpo para traducir sus pensamientos y llevarlos a sus creaciones, sea una pintura, una fotografía, una canción, un poema o cualquier expresión artística el cuerpo está ahí atravesado: las células, las entrañas, las articulaciones, los músculos, la sangre contribuyen a la creación. Ya decía un filósofo “Nadie sabe lo que puede un cuerpo”. La experiencia Despedidos Band en metro Zapata fue abrazadora para los usuarios del transporte público, entre aplausos, gritos, fotografías, videos, stickers, posters y hasta con unos amigurumis réplica de la banda se despidieron estos cuatro jóvenes que el próximo primero de noviembre nos estarán presentando nuevo material musical a todos aquellos que amamos el rock alternativo mexa. Rosmalia Alatriste 🌹
Qué cómo era la espía… Nunca la vi de frente. No conozco sus facciones ni gestos. De lejos, tenía aire misterioso como cualquier espía (?). Tenía cabello largo, ondulado y canoso. Usaba lentes redondos, demasiado para sus ojos orientales. Llevaba colores sobrios en su ropa; usaba pantalón holgado, camisa a rayas, saco de pana casualón. Zapatos bostonianos. Llevaba en sus dedos largos varios anillos, a juzgar, de plata. Ella se parecía, de lejos, a mí. Yo me parecía a ella, pero sin canas, yo apenas tenía unas dos que tres. *** -Y ¿cuándo fue la última vez que vio al Cerdo? Que cuándo lo vi… Habrá sido en 2023. Habíamos discutido por… no sé, por cualquier cosa. Estábamos en su casa allá en el norte de la ciudad. Aquel día me armé de valor y le dije: hasta aquí; me golpeó. Quedé inconsciente. Cuando desperté la casa estaba sola. Casi sola. Su perro lamía la herida que me había provocado. Quise irme de inmediato, sin embargo, se había llevado mi auto. Ese auto jamás apareció. Paradójicamente levanté una denuncia por robo de automóvil, pero no por violencia de género. Esa vez… fue la última vez que lo vi. El recuerdo eufórico y violento de su rostro me persigue. Recuerdo el olor a tabaco de sus dedos. Su voz enloquecida aún la escucho, me susurra en el oído: sin mí no eres nadie. *** Que qué pasó con la espía… Pues, conforme pasaron los años la espía se volvió loca. Parecía que ella estaba totalmente obsesionada conmigo, no sé por indicaciones de quién me seguía buscando. Si por empresa de él o la espía se había vuelto su propia jefa. Parecía que el asunto lo volvió personal. -Si, si, pero antes ¿qué más pasó con ella? Nada en particular, después de encerrarnos en el pueblo, una madrugada nos fuimos con ayuda de los vecinos. Huimos. Huimos como huyen las ratas ante el acecho. Huimos a oscuras con las luces del auto apagadas hasta que llegamos a la carretera. Nos fuimos hacia la ciudad de los Angelitos aunque ese no era nuestro destino final. Huir significaba rechazar el cautiverio. Que cuándo nos volvió a encontrar… Pasaron unos meses. La espía dio con mi editor, Lucio. Lo comenzó a seguir a principios de 2027. Él vivía en la Portales. Yo jamás lo visité allí, sin embargo, la tejedora hizo la conexión. Supo, por algún chismoso, que Lucio me estaba ayudando a publicar mi primer libro. Ese libro nunca salió a mi nombre. Una mujer tomó mi lugar para sustituirme [¿otro pleonasmo?]. El libro de mi muerte lo firmó una mujer que sepa de dónde la sacaron ni cuánto le habrán pagado. Tenía una pinta de… bueno, según había estudiado actuación. La contrataron para desviar la atención… Al parecer la espía y el Cerdo devoraron aquel libro editado por Lucio; su corazonada ya les anunciaba algo. Descubrieron rápidamente la farsa de la escritora fantasma. En la película de La flor de mi secreto pasa algo así, ¿la ha visto? Pasa algo parecido. Una mujer que es ama de casa también es, en secreto, escritora, y bueno, ya se imaginará lo que pasa. En mi libro había pistas falsas a sugerencia de mi editora secreta Dead Moon por si alguien creía ilusamente que las dejaría allí. Al aparecer, la espía las creyó porque fue a buscarme al lugar de los canales. ¿Qué clase de espía era esta? ¿Una totalmente psicótica! Que cómo lo supe… En el primer capítulo se describe como es la casa de la protagonista, Rosmalia. Una casa color canario con ventanas color azul pavo ubicada cerca del embarcadero oeste. Resultó que a los habitantes de la casa les fueron a preguntar por Rosmalia. ¿A quién se le ocurre ir a preguntar por un personaje de una novela? A alguien que no conoce el concepto autometaficción. Que cómo lo supe…
Mandé a alguien a preguntar a aquella casa. Y le dijeron que ahí no vivía ninguna Rosmalia Alatriste y que era la segunda vez que preguntaban lo mismo. Ya sé. Parece broma. Mientras nosotras estábamos en Delia Care con un amigo que nos dio asilo en su estudio. De algo sirvió todo esto, porque la espía nos perdió la pista por un buen rato. El estudio se convirtió en nuestro hogar. Mi amigo nos dejó vivir en su casa que estaba cruzando el patio del estudio. ¿Formalizamos familia? ¿Dos lesbianas, el Bebé, un músico depresivo y drogadicto con un montón de aparatos, máquinas e instrumentos viviendo en una estudio musical construido por adolescentes! Me convertí en compositora. ¿Salté al mundo musical! ¿Cómo era así? ¿Escribir canciones? Yo escribiendo canciones era una especie de poeta musical neófita que no sabía nada de música ni de composición ni de melodías ni de instrumentos ni de nada. Hasta la fecha no lo sé y lo notará por mi forma de expresarme respecto al tema. Si se trataba de escribir, yo escribía y ya. Todo volvió a su curso, en el 2029 mi nombre salió en los créditos de un EP de una banda de folk norteña. Era momento de huir. La espía no tardaría en dar con el estudio. -Y ¿a dónde se fueron?… Eso sí no podría decírselo. A un lugar lejos lejos y el Bebé se quedó allá para siempre. Maricarmen se quedó durante algún tiempo con él. Después también se tuvo que ir. Maricarmen y yo nos separamos en mayo del 2031. El Bebé creció y creció como una enredadera. *** CONTINUARÁ… Rosmalia Alatriste
09 Agosto 2024 No sabía ya dónde esconderme. Siempre pensé que era una persona astuta, cualidad que le atribuyo a mi oficio. “Una escritora es esencialmente una espía”, alguien escribió alguna vez. Pero yo… yo… me quedaba corta, realmente había una espía, una de vísceras cabronas [así parecía], que me estaba investigando desde hacía once años en las sombras más oscuras [si es que eso se puede decir o ¿será un pleonasmo?]. Quiero pensar que ella tenía un título de agente secreto expedido por alguna institución absurdamente burocrática. Quiero pensar que ella era la espía de los amantes locos de la taiga y que jamás me encontraría o sí, pero por sororidad se haría la que la virgen le habla y diría públicamente que fracasó en el caso de la escritora-espía. Llegaría con su cliente a decirle “desapareció en Japón mientras escribía un poema sobre la sandía: “¡Del verano, roja y fría!”, algo así pero diferente; o se perdió en las calles citadinas de Corea: limpias y disciplinadas; o se atragantó con una gamba [¿?], cayó en coma en un hospital donde atienden robots y murió”. Qué sé yo [así de absurdo]. Estaba en la ciudad más caótica de todo el planeta, jamás iba a encontrarme. En la ciudad Cisne es imposible localizar a nadie, tanto es así que algunas mujeres que salen de sus hogares cada mañana a trabajar, a estudiar, a vivir una vida libre [lo más libre que permite el derecho], no vuelven más. Son buscadas en las zonas boscosas; en algunas carreteras hacia las tierras prometidas, en el drenaje profundo, y jamás son localizadas. Y se jactan, el Estado, el Gobierno y la sociedad, de decir que fue la culpa de ellas por dónde estaban y por cómo vestían. En esta ciudad no se puede buscar ni perder a nadie. La ciudad te come, las venas profundas del asfalto te comen a boca del mal, a boca del crimen, a boca de los feminicidas, a boca de los enfermos de poder. Bajo esta lógica maligna y sin entrañas del Estado, yo tampoco podría ser localizada. Que cuál fue mi primer pensamiento… Que me dieran por muerta antes de caer en las manos de aquel cerdo. No quería morir [o sí, o no. No. No quería morir], sin embargo, repudiaba al asqueroso ese. Quiero pensar que la espía recibió una buena cantidad de dinero para hacer ese maléfico [qué clase de palabra es esta] trabajo, perseguir a una mujer, una mujer espía persigue a otra mujer espia, parece de risa y devela la falta de ética de la sujeta. Además, ¿en la cabeza de quién cabe la posibilidad de buscar a una mujer libre, solo para fastidiarla por tantos y tantos años? Claro, en la cabeza de él y su sucio dinero. Dónde podría esconderme para que nadie diera conmigo. Me cambié de nombre cuatro veces; me mude; cambié de profesión; de trabajo; de esposa; cambié hasta de corte y color de cabello. Los años eran una eternidad y el cerdo ese no me dejaba ir. Él se casó, tuvo hijos, se divorció, incluso se volvió escritor, funcionario, diplomático y no sé qué más títulos obtuvo. Pero lo cerdo nadie se lo quitaba. Y perdón porque los verdaderos cerdos no tienen nada que ver aquí. Las analogías en el lenguaje son cosa dura. Que si me amaba… En uno de sus poemas sale mi nombre, el primero que tuve. Una mañana nos reunimos en la alameda, subimos el edificio más alto para mirar las jacarandas, y contemplando el panorama pospandémico, rancio y contaminado de la ciudad Cisne me dio el poema escrito en algo, no recuerdo en qué, hoja, pantalla o servilleta, fui incapaz de leerlo, nunca supe el porqué, pero, en retrospectiva, creo que fue la dislexia la que no me dejó. Dislexia combinada con miedo. En esos días nada importaba. Y que si lo amaba… claro que sí, pero él a mí, jamás. Creo que él ha sido más cabrón que el hombre de la Chayo porque por lo menos él nunca la negó [negar no es lo mismo que ignorar ¿o si?]. El Cerdo a mí, sí. Siempre ha negado que me conoce. Ha dicho públicamente que le encantaría encontrarse con una escritora como yo. Ha dicho que lee mis libros, que adora mis poemas, que ama Te llamarás Rebeca, poema que celebra la vida. El tipo de persona que hace esas declaraciones y acecha a una mujer libre debemos llamarlo como se debe: cerdo maldito. Qué cómo comenzó… A principios de marzo de 2026 inició el jueguito de la espía [quiero pensar o no me había dado cuenta], yo tenía veintisiete años, vivía fuera de la ciudad Cisne y supe por conocidos que me estaban buscando en mi antiguo domicilio. Una mujer de unos cuarenta años se paseaba por mi calle, tomaba fotos de mi casa, se quedaba allí por ratos. ¿Quién era yo como para que alguien se interesara en mí? No tenía sentido. Nunca lo tuvo. ¿Yo? ¿Quién soy yo? *** Entendí por donde iba el asunto cuando a mediados de ese año acudí a mi antigua facultad por temas de trabajo y cuando salía del estacionamiento se me atravesaron dos camionetas negras con vibras de … ya sabe…, ¿el tema era conmigo? o ¿un accidente vial? ¡qué carajos era aquello! De la atropellada situación, no sé cómo pero salí librada. Las camionetas se arrancaron sin más. Tuve miedo, de ese que te hace temblar y después te congela. Días después supe que era él quien estaba detrás de esos vidrios polarizados. Yo quedé con el corazón quebrado. Fue un acto desesperado de su parte. Pues, ¿quién era yo? ¿ ____ ? [añadan el nombre de alguna de las personas más buscadas del planeta]. Creo que en esa ocasión quisieron intentar otra cosa, mas el plan se les saló por falta de profesionalismo o pericia. Todo estaba tan reciente que estoy segura que el destino que él tenía para mí no estaba claro aún [intuí que no sabía qué hacer conmigo]. Qué cómo conocí a la espía… La espía, como “buena” tejedora [o eso creí] comenzó a hilar y crear redes, primero encontró a mi exesposa. En aquel momento teníamos dos años de casadas y trajimos al mundo a un bebé. Creíamos que nuestro bebé merecía respirar un aire menos contaminado y nos mudamos a fuera de la ciudad en donde ya no se llama zona conurbada, pero tampoco es el campo verdadero en sí, cerca de donde vivía el escritor aduanero, cerca de donde mi monjita querida, allá por el sur-oriente. Fue cuando me dijeron que alguien rondaba mi antigua casa. Guardé el secreto. Lo siguiente que pasó fue que en las idas y venidas de la ciudad al estado siguieron a mi ex, Maricarmen. No en tercera persona del plural, en tercera persona del singular, la espía siguió a Maricarmen, así fue. Que qué hizo la espía con eso… No hizo nada. Solo mirar. Mirar. Fotografiar. Fue tan discreta que nadie se dio cuenta más que yo, su homóloga. Después de eso fue cuando pasó lo de las camionetas. La espía me había seguido desde el pueblo hasta la facultad y ahí explotó todo. Tuve que decirle a Maricarmen por seguridad del Bebé. Allá en el pueblo nos quedamos encerradas muchos días, era época de lluvias, me acuerdo bien. No sacabamos al Bebé ni al viento de la ventana. -Que cuánto tiempo nos quedamos allí… Días enteros. -¿Noches de incertidumbre, me imagino? -Todas. ***
CONTINUARÁ… Rosmalia Alatriste 9/2/2024 1 Comment Jardín que crezco20.06.2023 Para M.H. I He observado a lo lejos una pequeña ave se parece a mí vuela con encanto y reposa en las altas ramas de un antiguo sauce. El sauce está en mi jardín y parece que llora. Ahora, mis ojos son de vidrio también el salix soy yo. II Avisto un junco en mi jardín guarda aquellos años ya congelados en polvo mas, vuelven de repente con ansia y desespero. Días que regresan para salvarme del abismal futuro: juego, ilusión y sueño. III A caso esta que veo no soy yo. Me miro bien y no me reconozco ¿El espejo estará roto? ¿Estos son mis largos cabellos? Mi rostro ha cambiado cual estación del año identifico esos ojos infinitos la boca de luna; y, la voz… se parece a la mía. Hay un eco que repite lo que digo: digo hay un eco que repite lo que digo: digo: es mi voz, mas no es la mía. IV ¿Qué ha pasado en el tiempo convulso, oscuro? La memoria de mi memoria me traiciona. Olvido constantemente. Olvido. Olvido. O-l-vi-d… V Hay días que son solo noche en mi jardín se escucha el rumor de la cigarra de los grillos y el caracol se arrastra y me lleva consigo, pausadamente. VI Las hormigas siguen trabajando, han construido un laberinto en un pequeño arbusto que también es una suculenta de entre todas sus raíces edificaron, calculadoramente, un hormiguero. El hormiguero es mi cuerpo, sin embargo, también soy hormiga. VII He escarbado treinta metros bajo tierra… vislumbro un retorno: resurjo como cuerpo de volcán orquestando, mas, al ver la luz terrestre solo soy un... un un diminuto jardín salvaje naciente. Rosmalia Alatriste |
A veces escritora, a veces poeta, a veces artistaSoy Rosmalia Alatriste y escribo cuanta cosa se me ocurre. A veces cuentos, a veces poemas, a veces relatos o reflexiones... en fin, escribo. Archivo
May 2026
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